LA MUTILACIÓN GENITAL FEMENINA Y SUS ESCOLLOS.

Submitted by ODAM ONGd
Mar, 07/02/2012 - 14:55

La MGF y sus escollos¿Por qué tras décadas de trabajo parece que los esfuerzos desde la cooperación internacional no dan los resultados esperados? Este artículo, parte de una publicación más amplia, analiza uno de los aspectos clave.

 

 

 

 


La MGF y sus escollos

La Mutilación Genital Femenina es una de las más brutales prácticas que ponen de manifiesto las desiguales e injustas relaciones de género que existen en numerosas sociedades actuales y que están profundamente arraigadas en las estructuras sociales, culturales, económicas y políticas. Esta práctica ha estado presente en los cinco continentes en un momento u otro de la historia y su prevalencia sigue siendo altísima en algunos países en la actualidad, en los que más del 80% de las niñas y mujeres sufren algún tipo de MGF. Pese a ello, la lucha contra la MGF en el ámbito internacional es relativamente reciente, fortaleciéndose a partir de los años 70-801.

La MGF ha afectado a más de 140 millones de niñas y mujeres pero también ha permanecido invisible e ignorada durante mucho tiempo, lo que permite encuadrarla dentro del contexto más amplio de la desigualdad que han sufrido, y continúan sufriendo, numerosas mujeres y niñas en el mundo2

La visibilización de las diferentes formas de MGF y sus múltiples consecuencias ha encendido un amplio debate en la comunidad internacional en el que aún existen posturas encontradas. Sin embargo, hay un cada vez mayor consenso en considerar esta práctica (junto con otras denominadas “Prácticas Tradicionales Perjudiciales”3) como una violación de los derechos humanos. Posturas como las de la Organización Mundial de la Salud en relación a la MGF son cada vez más compartidas:

 

La MGF es llevada a cabo casi siempre en menores, y es por tanto una violación de los derechos de la infancia. Esta práctica, también viola los derechos a la salud, seguridad e integridad física de la persona, el derecho a estar libre de tortura y de una trato cruel, inhumano o degradante y viola el derecho a la vida cuando el procedimiento conduce a la muerte4.

 

Los diferentes actores de la cooperación internacional para el desarrollo han tenido y tienen un rol esencial en la lucha contra la MGF: las diferentes organizaciones de las Naciones Unidas, los gobiernos de los países occidentales y sus respectivas agencias de cooperación, los gobiernos de los países en los que la MGF se considera una práctica propia, las Organizaciones No Gubernamentales del norte y del sur, las autoridades y comunidades locales; todos ellos han tenido un papel esencial en lo realizado hasta ahora y en los retos urgentes que nos quedan aún para el futuro. Retos y logros que es preciso reconocer que están más lejos de las predicciones optimistas que se realizaban en los inicios de esta lucha y que estimaban que la MGF sería eliminada en un par de generaciones5.

Tras legislaciones, programas de educación, posicionamientos nacionales e internacionales, programas de salud, etc en algunos países y, sobre todo, en determinados grupos étnicos y sociedades, las cifras permanecen mucho más altas de lo esperado aunque tampoco se puede negar ni subestimar lo logrado.

Dos aspectos -relacionados entre sí- son importantes para comprender el por qué de esta “lentitud” en la erradicación de la MGF: el primero de ellos hace referencia a la complejidad de las lógicas por las que esta práctica continua y el segundo de ellos a las perspectivas de abordaje de la MGF para su desaparición.

Ya desde los primeros momentos en la prevención de la MGF, la OMS6 insistió en la necesidad de conocer el “mapa mental” de la MGF. Basándose en un proceso de investigación, la OMS estableció una serie de categorías que agrupan la lógica que hace que la práctica perviva hasta nuestros días.

Mapa mental de la MGF

 Imagen: Elaboración de O'dam ONGd a partir de WHO, 1999:7.

 

La Mutilación Genital Femenina pervive porque las racionalidades que la explican siguen teniendo sentido para la población que no sólo la practica, si no que también la defiende. Algunos de los argumentos de defensa de la MGF son los que de generación en generación (“desde el inicio de los tiempos”) se han ido transmitiendo y que algunas personas llamarán “posturas primitivas”; pero otros argumentos son actuales y dan respuesta a preocupaciones también actuales de sociedades igualmente actuales y que nada tienen de primitivas. El hecho de que las respuestas sean equivocadas no implica que no cumplan su función de dar una explicación a interrogantes y preocupaciones de culturas del siglo XXI, que existen, coexisten y resisten a otras culturas que, aunque igualmente del siglo XXI, se consideran más representativas de éste que el resto.

Estas sociedades contemporáneas que practican la MGF son presentadas muchas veces como básicas, simples y atrasadas. Pero son las mismas sociedades que en su seno han permitido crecer a activistas en contra de esta práctica, las mismas que debaten sobre su futuro, las mismas que admiten grupos practicantes y grupos que no lo son.

Las acciones llevadas a cabo desde la cooperación internacional para el desarrollo no pueden caer en este reduccionismo y plantear la lucha en términos maniqueos; deben reconocer y conocer la complejidad de las muchas lógicas colectivas, individuales, de estatus, de clase y de género que cruzan todo lo relacionado con la MGF.

Los muchos mapas mentales de la MGF siguen siendo, como lo eran en los años 90, un escollo con el que aún se tropieza.

 


para saber +

 

Zuleyka Piniella es coordinadora de O'dam ONGd. Este artículo es un fragmento de la publicación “La Mutilación Genital Femenina: abordaje desde la cooperación internacional para el desarrollo”, promovida dentro del área de investigación de O'dam ONGd y que estará disponible en el año 2012.

 

 


REFERENCIAS

 

1Por supuesto, han existido acciones de erradicación de la MGF con anterioridad a los años 70. Nos referimos aquí al momento en que la MGF comienza a ser objetivo de políticas y programas más ambiciosos en el plano internacional, especialmente con la Década de la Mujer de Naciones Unidas (1975-1985)

2Médicus Mundi Andalucía, 2008:9

3Dentro de esta categoría se engloba, además de la Mutilación Genital Femenina, otras prácticas como el corte de la vulva, el planchado de los pechos femeninos, etc. No hay tanto consenso, sin embargo, respecto a las Mutilaciones Genitales Masculinas que afectan a más de 600 millones de hombres en el mundo. Desde una perspectiva de derechos humanos y considerando mutilación la eliminación de un órgano sano por razones no terapéuticas, todas las mutilaciones genitales deberían ser consideradas una violación de derechos humanos, ya sean prácticadas a niños o niñas. Este aspecto, sin embargo, se escapa a los contenidos de este artículo.

4OMS/WHO, 2008: 1 Traducción de O’dam ONGd.

5Innocenti (2005) incluso estima una sola generación.

6Organización Mundial de la Salud