Me pregunto si heredarán los problemas que tienen sus madres

Submitted by ODAM ONGd
Mon, 09/02/2009 - 13:42
Me pregunto si heredarán los problemas que tienen sus madres


Querida Elena: Antes de nada: vete al carajo. Así que mi sensibilidad se ha forjado entre martini y martini, ¿eh? Pues, mira por donde no andas desencaminada porque te aseguro que aquí no pruebo ni una gota de alcohol y tanta templanza no me hace maldita la gracia. A la vuelta de mis excursiones sociológicas me bebería una cervecita con sumo placer, pero creo que no estaría bien visto.

Hablando más en serio te diré que las mujeres jóvenes tienen realmente mucho peso aquí. Lo que más salta a la vista es la extraordinaria actividad que desempeñan. Trabajan sin parar, en talleres de confección, en minúsculos negocios donde hacen tareas de puertas para adentro...andan por la calle a toda velocidad, casi siempre ataviadas con velo y traje tradicional. También hay profesionales, muchas veces formadas en el exterior y supongo que el día que haya paz y los territorios no se hallen ocupados proliferarán las estudiantes universitarias, aún escasas ahora.

Se casan bastante jóvenes y forman familias de las que ellas son la base organizativa. A menudo las veo yendo al mercado con sus hijos. Es gracioso, también aquí tengo la misma impresión de familiaridad. El otro día una madre y su hija pequeña iban dando una vuelta por el bazar. Me crucé con ellas, la pequeña señalaba unos vestiditos como de princesa que estaban colgados en un puesto de venta callejero (horribles, por cierto) y la madre se veía obligada a darle pacienzudas explicaciones para convencerla de que no era el momento de comprar. Intercambiamos una mirada que se convirtió inmediatamente en cómplice. Luego ella elevó los ojos al cielo como diciendo: "¡Lo que hay que aguantar el día que los niños están pelmazos!", yo asentí y ambas nos sonreímos, casi al borde de la risa. No somos tan diferentes, ¿verdad? Parece que nos separen distancias infinitas. La cultura, la religión, el vestido, la concepción de las cosas...pero luego resulta que todos nos encontramos en las mismas situaciones cotidianas. Me imagino que más aún en el caso de las mujeres, siempre atentas a las necesidades básicas: hacer la comida, organizar la vida, criar y educar a los hijos...tiene que haber necesariamente puntos en común.

¿Qué más puedo añadir hoy? Nada, no quiero que luego me digas que soy verborreica. Te creo muy capaz. Un abrazo: Cecilia

 

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